Reflexión sobre los jóvenes y el Japón contemporáneo

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He vivido en Japón por espacio de 1 año y 1 mes. Ayer, un programa de televisión sacó el tema a la luz. Aquí un resumen de él, junto con mi opinión.

En el canal educativo de la NHK en Japón, además de programas educativos (valga la redundancia), los viernes alrededor de las 11:30 pm se transmite un programa llamado “Shaberiba” (traducido significa “Lugar para hablar”), el cual es un programa de discusión de temas actuales, por jóvenes y para jóvenes. Esto es: Solo pueden participar jovenes que estén en los 10′s (de 10 a 19 años).

Este programa muestra las cuestiones que aquejan a los jóvenes japoneses en la actualidad y les da la oportunidad de expresar su opinión, no solo entre sí mismos, sino también a las demás personas, con lo que podemos darnos cuenta de lo que está en la cabeza de la gente joven del Japón de hoy.

El tema del viernes 14 de mayo fue: “La gente que no se encuentra en el grupo de los ganadores, no tiene razón de ser”. La chica que propuso el tema tiene 18 años, y actualmente estudia el 3er. año de preparatoria, y al mismo tiempo trabaja medio tiempo para juntar dinero para su universidad, ya que sus padres no pueden apoyarla del todo. Ella va a la escuela por la mañana y hasta la tarde. De 6 a 10 pm trabaja en un supermercado. Regresa a su casa, toma un baño, y se pone a estudiar hasta pasada la medianoche. Los fines de semana, trabaja de 9 a 6. Casi no tiene tiempo para ella, como la mayoría de estudiantes de preparatoria en Japón. Ella considera que en la vida hay 2 grupos: Ganadores y perdedores, y que si no se está en el primero, no tiene sentido nada de lo que se está haciendo en la vida.

Los jóvenes opinaron. El representante de los “otaku” considera que no hay por qué dividir a la gente en 2 grupos. Dice que “lo importante es divertirte y sentirte bien con lo que haces”. Otro de los jóvenes lanzó la siguiente pregunta a la ponente: “¿Cómo te das cuenta de que estás en uno o en otro grupo?”. Ella respondió: “Cuando te sientes a gusto con lo que tú haces y recibes la aprobación de los demás. Sin lo segundo, seguramente no estás del lado de los ganadores, porque la gente solo reconoce a la gente que está dentro de él”. Argumentó que ella ha sido objeto de maltratos, desprecios y discriminación, y que, por tanto, está luchando para estar del lado de los ganadores, y una vez que lo haga, es decir, que tenga la aprobación de mucha gente, nunca volverá a hablar ni a tener contacto con la gente que la ofendió/humilló.

Ella misma cayó en una contradicción: Primero mencionó que pensaba que tener dinero era sinónimo de infelicidad, pero después, cuando alguien lanzó el comentario: “Con el dinero no puedes comprar felicidad”, ella comentó: “Con dinero puedes comprar lo que quieras, incluso felicidad, ya que si tienes dinero, le gustarás a mucha gente y hay más posibilidades de que alguien te diga que te quiere”.

De todos los jóvenes, solo una chica de Okinawa estuvo en contra de esta idea. Los demás, de una u otra forma, concordaron en que con dinero se puede comprar lo que sea, y viven con esa idea.

¿A qué voy con todo esto? A que muchos aficionados en México se sienten “identificados” o bien, tienen a Japón, principalmente a los jóvenes, como un ejemplo a seguir, pero al Japón o a los jóvenes que se ven reflejados en las series de animación/manga a las que tienen acceso. Esto no quiere decir que la animación japonesa / comics japoneses no sean un reflejo de Japón, pero ciertamente no lo son al 100%, o bien, reflejan al Japón de esa época, porque muchas historias son ya antiguas, y la sociedad se encuentra en constante cambio.

Los jóvenes japoneses están desubicados. No lo digo yo, no lo dice un programa de televisión, lo dice la misma sociedad japonesa. Específicamente en el área de Tokyo, los jóvenes están carentes de identidad: Al ser Tokyo la capital del país, ciudad postmodernista y cosmopolita, mucha cultura de occidente entra, y aunque las tradiciones japonesas no se pierden, la identidad del país queda en incógnita. Hace tiempo, leí en un foro en internet la siguiente respuesta a la pregunta: “¿Qué religión es la que predomina en Japón?”: “Los japoneses no tienen religión. Sin embargo, nacen como shintoístas, crecen como ateos, se casan como católicos, y mueren como budistas”, lo cual, no se aparta mucho de la realidad. De la misma manera, platicando con un japonés de unos 45 años, me mencionaba: “No entiendo exactamente hacia dónde se dirige la sociedad, ni qué religión seguimos. Tenemos día de San Valentín, fiesta del “Obon” (día de muertos para los budistas), día del mar, navidad, etc. Si consideramos que todo esto se vive en Japón y que llega día con día a la mente de millones de jóvenes, no suena tan raro el hecho de que exista falta de identidad, ni tampoco el hecho de que siendo un país 100% capitalista, el consumismo esté entre las prioridades de las personas y de ahí se deriva la idea de “con dinero hay felicidad”, así como la de “con dinero, eres un ganador”.
Se pueden observar en chats y en la vida diaria, personas que buscan a su “media naranja”, pero una de las condiciones es que tengan dinero… incluso las mujeres tienen su “estándar” de ingresos mensuales que desean que un hombre tengan, y si conocen a uno que no los cubra, no salen con él ni se dan la oportunidad de conocer al que probablemente se convertiría en el amor de su vida.

Japón es mágico, un lugar de ensueño realmente, pero no es la sociedad perfecta ni el país perfecto. Casi toda la gente de occidente experimenta un choque cultural muy fuerte cuando está en la tierra del sol naciente, choque que puede ser pequeño si se viene de visita solamente (y en donde no es posible notar lo bueno y lo malo), o grande si se queda por más de 3 meses. Muchas de esas personas se desesperan al conocer el tipo de distracciones/diversiones que los japoneses tienen, y que son muy diferentes a lo que se está acostumbrado: Las fiestas de los japoneses duran cuando mucho 2 o 3 horas. No se baila ni se pone música. Se toma y se come mucho, se aprovecha el tiempo para platicar con la gente, y si hay Karaoke, todos a cantar. Al terminar, todos a recoger. Los japoneses evitan el contacto físico: No se abrazan, no se besan, no se dan la mano (ni siquiera en misa al momento de dar la paz al prójimo). La diferencia / discriminación sexual es más acentuada que en México, y lo más curioso es que las mujeres lo aceptan… en fin: Detallitos que pueden parecer sin importancia, pero que llegan a afectar en gran medida a los visitantes.

En resumen: Es bueno tener aficiones, vivirlas como uno quiera (sin agredir a terceros), pero no hay que dejarse llevar por una imagen diferente a lo que es la realidad. Nuestra cultura es muy rica, tenemos mucho de qué hablar y qué mostrar, y los japoneses están deseosos de conocerla. No hay que dejar que eso se pierda, menos con una sociedad que aunque tiene sus raíces y tradiciones bien establecidas, poco a poco sucumbe antes las “costumbres” del resto de los países.

Para poder llegar a una conclusión, es necesario un análisis más profundo. Pero como siempre, la mejor opinión es la suya.

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