Zombies de cinco metros en una sociedad feudal: Shingeki no Kyojin

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¡Ora! ¡Éntrale p***!

¿Quién se imaginaría que tendríamos la oportunidad de ver el despegue de un manga exitoso cuando apenas agarraba vuelo? Pues bien, gracias a que Manuel Medina nos dio el norte de Shingeki no Kyojin nos pudimos poner en movimiento para conseguirlo en los internets, y cómo han cambiando las cosas, en tres patadas ya estábamos leyéndola en inglés primero, y ya después en español y ahora ya hasta tenemos el anime.

La ficha técnica

El autor de este manga es Hajime Isayama y se publica en la Bessatsu Shōnen Magazine, lleva 10 volúmenes ya, de acuerdo con Wikipedia vendió de 2011 a 2012 3 millones de unidades y este domingo 7 de abril se estrena el anime en MBS, sin mencionar que este mismo otoño se planea el estreno de una película live-action que es una adaptación del manga. Nada mal.

¿De qué va la cosa?

Comienza de un modo desconcertante, nos dicen que hace 100 años salieron de la nada unos gigantes (tamaño variable: de 5 a 15 metros) y se comieron a prácticamente toda la humanidad, salvo a los que se encontraban en una región (¿un país, una nación, un reino?) que tuvo oportunidad de ponerse detrás de unos muros de 50 metros de altura (la muralla María). Así, lo que quedó de la humanidad gozó de 100 años de paz hasta que un buen día apareció un gigante de 60 metros que de un patín le abrió un boquete a la muralla exterior y por ese boquete se colaron los gigantes, dando por resultado que se perdiera la tercera parte del territorio que le quedaba a la humanidad y el 20% de la población terminó con sus despojos regurgitado tras ser embuchado por un gigante.


Dentro de la gente que murió estaba la mamá de Eren, un chico que tiene el sueño de exterminar a todos los gigantes (llamados titanes en el manga, de allí que el anime se llame Attack on titan!), explorar más allá de las paredes que protegen y recorrer el mundo, esto hizo que Eren y su hermana adoptiva Mikasa (que resulta ser la última asiática del mundo, imagínese nomás) y su amigo Armin se unieran a la escuela militar para convertirse en cadetes y luchar por la victoria final de la humanidad.


¡Ojo! Esto no es ciencia ficción sino más bien una historia fantástica donde la humanidad se encuentra en una estadio muy feo y raro, más medieval que futurista (¿Medievalpunk? ¿Feudalpunk?). Hay conocimientos avanzados de mecánica de fluidos que permiten que los soldados usen un sistema de garfios y poleas que que los hacen capaces de moverse en tres dimensiones en lugar de las dos con las que los animales terrestres lo hacemos, se conoce la pólvora y las bombas de racimo, pero aún ningún baboso es capaz de imaginarse que la precisión de los proyectiles se incrementaría bastante con ponerle canales a los cañones y darle forma de cónica a las balas.


Así es que mientras se vive el feudalismo en los terrenos que abarcan las dos murallas periféricas (la muralla María y la muralla Rose), dentro de la muralla Shiina se encuentra el Distrito Central -la capital- en donde vive el rey con su corte, su guardia y en ella hay algo parecido a una revolución industrial.

Dejamos esto aquí.

Los titanes sólo tienen un punto vulnerable: la nuca, si le cortas o dañas la nuca el titán muere, si lo dañas en cualquier otra parte se regenerará, de ahí la utilidad del sistema de poleas que usan los soldados, además de eso, que su piel es tan caliente que quema, de que se alimentan de la luz del sol y su descomunal estatura no cuentan con más capacidades físicas sobresalientes, y carecen de inteligencia, por lo que su manía por empacarse a la gente pudiera considerarse más un pasatiempo que una necesidad, de hecho las demás criaturas de la tierra no les temen y ellos las ignoran por completo, sólo atacan aquello que huela a humano hasta donde me quedé en el cómic, por eso es que yo pienso en los titanes como si fueran zombies gigantescos, ya tendrán una idea de la clase de problema al que se enfrenta la humanidad en este mundo.


Pero ahora veamos esto otro: a los pocos días que Eren, Mikasa y Armin terminaron su adiestramiento, el titán de 60 metros reaparecería para cargarse a la otra muralla, la Rose, y con él decenas de titanes, la situación parecía perdida y, justo cuando Eren gritaba encolerizado desde lo profundo del estómago de un titán por tener un final tan injusto… ¡Tómala! Se convirtió él mismo en un titán, reventando al que lo había engullido.


Cuando aquél era niño, el papá de Eren le inoculó un extraño medicamento y, a partir de ello parece ser que Eren es capaz de convertirse en titán según su sacrosanta y muy soberana voluntad, Eren representaría un papel muy importante en la batalla que seguiría y que resultaría en la primera victoria de la humanidad jamás habida contra los titanes y su consiguiente ingreso a las fuerzas expedicionarias.
Pasemos al análisis.

La metáfora

Encuentro demasiada carnita en el manga. Por todos lados hay referencias que me hacen sospechar que, de nuevo, se escribe de otros mundos para referirnos al que vivimos.

La instrucción militar a la que Eren, Mikasa, Armin y los demás son sometidos es muy ruda, y tan ruda es que hay que ser una persona extraordinariamente dotada para sobresalir, la legislación al respecto reza.


Da rules:


Sólo los 10 primeros de cada generación de cadetes podrán elegir el cuerpo al que pertenecerán.

Hay tres cuerpos al que puedes ir a dar, el Expedicionario (salen de los muros del reino a reunir información que se pueda usar en contra de los titanes, el 90% de los que ingresan mueren durante el primer año y son sumamente impopulares entre la población); el de Vigilancia (básicamente la policía) y la Guardia personal del rey (eres enviado a la capital, lejos, muy lejos de los titanes).


Tras 10 (largos) años de servicio puedes elegir dónde habrás de servir el resto de tu carrera militar (todos eligen la Guardia del rey).


Eren nota que todos luchan con uñas y dientes por ser los mejores… para no tener que enfrentarse a los titanes, el asco que eso le produce lo supera más de una vez y le causaría problemas, a final de cuentas él desea acabar con los titanes, no huirles.


Pero el punto es que en cierta manera, esta situación es como una alegoría de Japón y su mundo corporativo, más cuando Eren nota que sus camaradas del cuerpo expedicionario son personas extremadamente colmilludas y lo son porque han sobrevivido años a los titanes, mientras que los colegas de la guardia del rey se reblandecen desde la comodidad del distrito central.


Y más injusto todavía es el tratamiento que el cuerpo expedicionario recibe de la población, de flojonazos e incompetentes no los bajan, como si fuera cosa de enchíleme otra gorda lidiar con los titanes.

Titanes excéntricos

Así llaman en el cuerpo expedicionario a los titanes que no se comportan como titanes, regresemos a la analogía del zombie, se asume que un zombie come carne fresca aunque no tenga hambre y cuando detecta la carne fresca lo único que evitará que la obtenga es un trauma masivo cerebral, esta característica es muy importante en la tradición zombie porque es de este modo como se plantean la mayor parte de las estrategias de los supervivientes, trampas, señuelos, se usa la falta de velocidad y razonamiento del enemigo en tu provecho, pero ¿qué ocurriría si nos encontramos de repente con algún zombie que corre y que razona… o que tiene digamos, 60 metros de altura, o cuenta con una armadura, o sabe artes marciales… o un zombie que sea capaz de percatarse de las trampas, que no quiera carne fresca a todo costo, que mate pero no devore? Pues bien, ésos son los titanes excéntricos.

Es más, Eren mismo es un titán excéntrico, lo cual deja claro que hay otras personas que se pueden convertir en titanes como él, pero que por algún motivo pelean contra la humanidad, ¿guerrilla, terrorismo, el inicio de una guerra?

 

¡Chuma!

Y ya que nos ponemos exquisitos, preguntémonos: ¿cómo fue que hace 100 años este reino tuvo la oportunidad de levantar muros de 50 metros en plena invasión titánica, o es que el reino en cuestión se llama Corea del Norte?

Lo que está por venir

Una clave la dio el propio Hajime Isayama, cuando afirmó que los muros y la complacencia se oponen a la libertad de espíritu y al pensamiento independiente.

Aparentemente estamos aún lejos del clímax de esta historia, pero de aquí a septiembre van a pasar muchas cosas, por lo demás seguiremos pendientes, huelga decir que recomendamos ampliamente el manga y hacemos preces por que el anime le haga justicia.

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