¡La manga, qué!

Francisco Peña (Diario Milenio)

Una noche nos acostamos tranquilos y, al despertar al día siguiente, todos estábamos convertidos en japonesitos y japonesitas asiduos lectores de manga y sus (des)variaciones: anime, hentai, etcétera.

En México las cosas empiezan al revés. Primero llegaron las series animadas japonesas (caricaturas, pues) que con el estilo manga nos contaban otro tipo de historias muy diferentes a las caricaturas gringas (y a las europeas que aún pasa el Canal 11). Así que, en medio de la pelotera de la programación del Canal 5, Voltron competía con Bugs Bunny, Los Caballeros del Zodiaco compartían pantalla con Disney; al final, Dragon Ball Z, Gokú, Gohan, Yayirobe y pandilla aplastaron a todos los demás de la mano de Pokémon y Digimon.

Claro, como debió comenzar la historia es con la llegada de los cómics a tierras americanas. Al menos así se hubiera dado un conocimiento real del desarrollo del manga y sus múltiples vertientes. Al menos así hubiéramos resistido la invasión de los monitos de grandes ojotes, matas de pelo barrocas y copetes increíbles. Ni tiempo de meternos una sobredosis de anestesia para soportar la invasión.

Ahora lo que tenemos es un culto snob, indiscriminado y esotérico de la manga. Chavos, chavas y uno que otro ruco despistado se arrodillan extasiados ante cualquier expresión de dibujo japonés, venga de donde venga. Hacen ruido y jalan adeptos a la nueva secta cultural que adora a esos seres made in Japan y animación barata de “tres pesos”.

Pero secta cultural al fin y al cabo, mientras presumen desde Sailor Moon hasta Me gumi no Daigo, y hablan de que hasta los gringos ya copian el manga en la serie televisiva Bey Bladders, circulan por abajo del agua entre los iniciados los verdaderos y adorados zamisdat de los conocedores: la porno manga (hentai).

Lo curioso del caso es que las ediciones de este género nipón vienen de Barcelona (¿de dónde más, pues?), se presumen los últimos números que van desde las aventuras de la colegiala Ángel hasta lo último en dibujitos sadomasoquistas saturados de ninfetas anoréxicas de pechos siliconados con miradas de borreguito a medio morir. Ya los meros meros del culto intercambian las revistas impresas en Japón y se despiden entre ellos diciendo “arigato”, como si hubieran nacido de una fantasía de la señorita Cometa y Meteoro.

Sólo unos pocos elegidos tienen en sus manos la manga neta del planeta, la que sí recoge la tradición artística del dibujo japonés y la expone en cómics con la delicadeza de un haiku escrito por un samurai. Pero la mayoría no sabe que los materiales que llegan a nuestro país son sólo el producto más comercial o porno de la manga.

En vez del trazo elegante y minimalista del dibujo y la caligrafía japonesa, verdadera riqueza cultural del país, ahora nos llegan monitos en donde la sobriedad se confunde con la pobreza de trazos. La explosión de manga comercial nos envuelve con adolescentes de uniforme y corbatita que en las ediciones de día se portan estúpidamente bien, mientras que en las ediciones nocturnas se portan perversamente mal.

En un extremo tenemos a Sailor Moon, dedicada a adolescentes japonesas con historias rosas que escurren miel por sus páginas hasta hacer un batidero pegajoso innenarrable. Por otro lado, esas mismas güeritas de trazos simples, ojotes azules y falditas escocesas son las mismas que, con el mismo estilo manga, tienen sexo con sus compañeros de clase, jardineros, perversos de todo tipo, extraterrestres con tentáculos que hacen honor a su nombre y claro, entre ellas mismas, produciendo en los lectores otro tipo de batidero pegajoso.

La bronca no es lo que hagan los personajes en las páginas románticas o porno, sino que el manga comercial tiene un nivel muy bajo de realización artística. Bajo el pretexto del trazo sencillo, mínimo y artístico del original, parece que a fuerzas se tiene que consumir dibujos mal hechos, pobres y sin imaginación. ¡Ah, pero es manga japonesa! Entonces nos tenemos que embelesar ante Ramma 1/2, estremecernos con las “enseñanzas místicas” de las Siete Esferas del Dragón de Dragon Ball Z y copiar el espíritu de equipo de Los Supercampeones (aunque sin el tal Oliver parece que no pueden hacer nada). No, pues sí. Prefiero divertirme con Bob Esponja.

¿Qué decir del manga animado, anime llamado, que llega a tierra azteca? Nada más basta pasarse una semana viendo Dragon Ball Z para ver durante capítulos interminables la misma y larguísima madriza entre el superzayayin Gokú y su enemigo Freezer. Todo adornado con los gughs, agghsss, ughhhsss, guajsss y demás sonidos pujidescos del superzayayincito Gohan (sus únicos diálogos posibles), mientras su papacito querido se transforma de moreno en güero para darle en su jefecita al villanazo.

¿Que es una serie de violencia injustificada? ¿Que lo mejor del dibujo manga se ha transformado en una animación donde todo gesto se ha reducido a abrir y cerrar la boca? ¿Que el misticismo oriental se ha convertido tan sólo en el grito de guerra del Kamekameha? Ni modo, eso es lo que estamos importando como el manga non plus ultra en revistas, juegos de video, serie de telera y juguetes de fayuca.

En el fondo ese es el cotorreo del manga. Meterlo como objeto de consumo, cultural y popular, por un lado darle status de producto de prestigio y, por el otro, llenar los puestos de fayuca del metro con revistas piratas, estampas y dibujos de cuarta. Claro, los picudos pueden comprar sus DVDs japoneses (eso sí, con letreritos en inglés pa’ entenderles) y sus revistas en tiendas especializadas, con títulos y personajes “desconocidos” para nosotros los pobres güeyes que no entendemos la esencia y el alma del manga, pero que ellos —los iniciados— sí conocen.

Entonces, mientras todos los involucrados en el manga comercial se meten nuestro escaso billete en su cartera, quieren que pelemos los ojotes al igual que sus personajes, extasiados ante sus cómics, animaciones y porno chafas. Quieren que nos arrodillemos ante la nueva moda cultural y que afirmemos que es la última Coca-Cola del desierto artístico. Sí, tú, ándale… O pa´ que me entiendan: ¡la manga, qué!

Tomado de http://www.milenio.com/nota.asp?id=91744 (requiere registro, pero es gratis)

Articulo del Peridico ”El Norte”

El animé, un éxito japonés

AFP

[]Tokio, Japón (21 enero 2004).- Nacidos de los “mangas”, los cómics símbolos de la cultura de masas nipona, los dibujos animados japoneses han conquistado el mundo, y su éxito comercial va a la par con el reconocimiento de su originalidad y de sus cualidades artísticas.

Los dibujos animados japoneses empezaron a inundar el mundo a mediados de los años 70, y su progresión fue vertiginosa, pasando de una facturación 4 mil 600 millones de yenes en 1975 a 200 mil millones de yenes (más de mil 500 millones de dólares) en 2002, según cifras de la agencia de publicidad japonesa Dentsu.

“El ‘manga’, el cómic japonés, es el cimiento del éxito de los dibujos animados japoneses. Se empezó llevando a la pantalla los mangas que tenían más éxito”, explica Mitsuru Sato, director de estudios de cuatro institutos especializados en los dibujos animados.

“Los dibujos animados japoneses son más violentos, pero también más tiernos que sus competidores occidentales. Los dibujos son similares se destinen a un público de adultos o de niños, sólo la historia cambia”, agrega Sato en ocasión de la primera convención de “fans” extranjeros realizada en Japón.

Christopher Lombardo, de 25 años de edad, que vino de Estados Unidos para asistir a esta reunión, estima que “los mangas japoneses son más divertidos, y sus historias menos pueriles que las de los cómics estadounidenses”.

Según Ilan Nguyen, francés experto en dibujos animados japoneses, “en Japón, los mangas y los dibujos animados crecen al mismo tiempo que el público,mientras que en Francia, al llegar a cierta edad, los jóvenes dejan de leer cómics y de mirar dibujos animados porque no hay nada que se dirija a ellos”.

Por su parte, el periodista francés Pierre Giner, que reside desde hace seis años en Tokio, recalca la “fuerte segmentación del mercado de los dibujos animados japoneses”, característica a la que atribuye el éxito de los mismos.

“Hay para todos los públicos: aficionados a la pesca, al mah-jong (juego de fichas chino), a diversos deportes…Cada cual puede encontrar el género que le interesa”, dice.

De hecho, el dibujos animados japoneses acaparan el 60 por ciento del mercado mundial, un éxito impresionantes reforzado por la extensión del DVD.

Y, paralelamente, cosechan el reconocimiento artístico. El Viaje de Chihiro, del maestro Hayao Miyazaki, obtuvo el Oso de Oro del Festival de Berlín en 2002 y el Óscar al mejor filme extranjero en 2003, algo excepcional para un dibujo animado.

Venerado en Japón por sus obras ecologistas y filosóficas, como Princesa Mononoke o Mi Vecino Totoro, Hayao Miyazaki, es el cineasta de más éxito en Japón y su prestigio en el mundo no se ha desmentido desde que en los años 70 adaptó Heidi para la televisión.

En cuanto al futurista Ghost in the Shell, del director Mamoru Oshii, ha tenido en Europa y en Estados Unidos aún más éxito que en Japón. Los productores preparan ya una segunda parte.

Y este año serán estrenadas en la pantalla grande aventuras de dos héroes míticos de las series de dibujos animados de televisión, Dragon Ball y Astroboy, adaptados por estudios norteamericanos.

http://www.elnorte.com/gente/articulo/381940/

¡Compañeros! ¡Plomiémonos las patas!

Mostrenco writes, “Una noticia proveniente de Colombia nos hace pensar, pensar, pensar… y pensar…

No voy a editorializar al respecto: solamente pondré la nota tal como es y ustedes juzgarán:

Próximo estreno

Película colombiana animada sobre Simón Bolívar

Dirección general: Guillermo Rincón

Animación: Fusionarte Ltda.

Dirección Técnica: Diego Zajec y Miguel Ángel Vásquez.

Edición: Miguel Ángel Vásquez.

La cinta tiene la estética de la escuela japonesa animada Manga, que ha

producido series como Dragon Ball Z, Pokémon y Caballeros del Zodiaco. En el

filme, titulado Bolívar, el héroe, El Libertador, a todo galope, atraviesa

planicies de color verde intenso, que limitan con un cielo rosáceo. Su pelo

largo, mezcla de color naranja y rojo, se agita al viento. Los destellos

fieros de su mirada, se asemejan a los de su espada desenvainada.

El campo de batalla, en el que lucha contra las tropas españolas, se

transforma en un fondo rojo intenso, con rayos luminosos que refuerzan la

escena de cuerpos que salen a volar, ante la arremetida de Simón Bolívar.

“Luego de ver tantos ejemplos en el cine gringo de héroes exaltados en los

dibujos animados ¿por qué no pensar en uno más cercano a nosotros y que

tanto se lo merece?”, dice Guillermo Rincón para explicar qué lo motivó a

hacer una película de dibujos animados sobre Bolívar.

En el proyecto lleva trabajando cerca de cuatro años, a lo largo de los

cuales logró conformar un equipo artístico para desarrollarlo: “Primero que

todo había que pensar en reclutar a los mejores animadores, dibujantes y

expertos en Manga -que es el género que más les gusta a los niños-, y además

era imperioso buscar los equipos para lograr una buena animación, tanto en

diseño como en acción, para una historia con tantas batallas”.

La película relata la vida de El Libertador, lo más fiel a su biografía,

desde su nacimiento hasta la Batalla de Boyacá, su momento más glorioso. “En

el argumento y en el manejo de la historia también tuvimos que ser

cuidadosos porque estas películas, además de los buenos dibujos, deben tener

una narración divertida o si no, los niños se aburren”, explica Rincón.

Otra de las características clásicas de las películas animadas, es la

utilización de actores profesionales para las voces de sus personajes. En

Bolívar, el héroe estuvieron a cargo de veteranos actores de nuestra

televisión: Manuel Cabral, como Bolívar; Edgardo Román, como Tiránico; Mario

Ruiz, como Américo; Luis Fernando Orozco, como Simón Rodríguez y Flor

Vargas, como La Reina. Además, tiene un narrador, cuya voz estuvo a cargo de

Julio César Luna.

La animación de la cinta ya terminó y se encuentra en su etapa de

postproducción.

Nota tomada del siguiente sitio:

http://www.terra.com.co/cine/cine_arte/colombia/28-11-2003/nota125008.html

La Expocomics Tampico 2003… ¡Y que viva la pachanga!

Mostrenco writes, “El reporte de la Expocomics Tampico 2003, que podría ser considerada ya como la convención más alivianada del país.

Tardé demasiado tiempo en arreglar este asunto debido a que quiero verme lo más imparcial posible, pues el humor con el que regresé del sur de Tamaulipas hacía que eso fuera imposible. Tuve que esperar a que mis ideas se me organizaran lo suficiente para poder reportar lo vi.

He asistido a las tres Expocomics que se han hecho en Tampico desde el 2001 (una por año), también asistí los dos días de la COVEIC (2001) que es el experimento de convención más extraño que he visto (entrada gratuita, zona franca para la compra / venta e intercambio de comics, un local sumamente inadecuado…) y puedo afirmar sin temor a equivocarme que ésta fue la mejor de todas las convenciones que he visto allá; y una de las mejores que he visto en el 2003, incluso de mi vida.

El año pasado la Expocomics me gustó, dejaba entrever que podía mejorar mucho más y así pasó. Todo debido a que es un evento diseñado para los fans y no para que los vendedores de mercancía y piratería se dieran vuelo. Caso concreto la TNT o la Mole.

Allí no hay tantos vendedores o expositores, hay más stands de clubes e invitados, que invitados hubo varios esta vez: Polo Jasso, creador del Cerdotado y su novia-casi-esposa Nuria Chapa que también le hace a los comics y presentó los 4 tomos de su obra “Arte monos”, una tira cómica que retrata todos los estereotipos que se pueden hallar en una facultad de ciencias y artes de una universidad (y es casi tan divertido como se oye); los del estudio KA-BOOM, la plana mayor; Gabriel Chávez alias “Señor Burns”, quien no quiere dejar convención sin visitar y Lithium Studio de Monterrey, invitados el año anterior, cuando presentaron su cómic “Weakness”, el cual trata de varios jóvenes netamente regios que ganan sus poderes al ingerir leche contaminada con radiación de origen extraterrestre (nota: no es publicidad de la leche Betty) y este año fueron a Tampico a presentar los siguientes tres números, este cómic sí que es pasable y se autoriza su compra.

Todas estas personas estaban contentas haber sido invitadas, el Sr. Burns y los de KA-BOOM de hecho se quedaron un día más para gozar de la playita y del solecito, los de Lithium fueron por segundo año, y creo que seguirán yendo para allá, Polo Jasso y su novia quieren ir a Tampico de vacaciones (bueno, en realidad ella fue quien dijo eso, así que asumo que en efecto irán a de vacaciones). Y ése es otro de los detalles buenos de la Expocomics: a diferencia de las convenciones de otras ciudades más grandes, esta convención no es lo absoluto ese revoltijo histérico de gente que convierte un evento, al cual se supone que uno va a divertirse, en una cosa demasiado tensa.

No hubo una fila del tamaño de la línea 3 del metro para entrar, la histeria fue sustituida por un ambiente mucho más relajado y guapachoso, la facilidad para acercarse a platicar con los invitados fue pasmosa y las típicas bolitas frente a los stands que impiden la circulación de los asistentes por los pasillos brillaron por su ausencia (cosa que sí se dio en la Expocomics del 2001).

A continuación viene el reporte de los eventos:

Dibujo: La ganadora fue una chica de 1 7 años que responde al nombre de María de Lourdes Juárez Castillo (nótese que sí investigue). Ganó con una impresionante acuarela. Tanto su edad como su evidente talento me hacen temer por su futuro. Es una niña demasiado tierna como para que termine sus días como tantos y tantos dibujantes amargados y derrotados por la vida. Ojalá no.

Karaoke: Lo ganó una chica cuyo nombre se perdió en la estática de mi grabadora, pero iba disfrazada de Kagome (Inuyasha) e interpretó una canción llamada “Dame”. Obviamente también participó en el concurso de cosplay, pero no le fue igual de bien ahí. En el reporte del año pasado Jury chan expresó su opinión de que le parece injusto de que participe gente del cosplay en el karaoke. Tal vez; pero hay gente que se las ingenia para pasar por arriba de esta desventaja, por ejemplo el divo que ganó el año pasado. Ese divo quedó tercero merced a la gran porra que llevo uno de los participantes, que ganó el segundo lugar. Me pareció injusto que ese chavo haya ganado ese sitio nomás por la gran cantidad de familiares y amigos que lo apoyaron. Hubo quienes dieron más espectáculo y una mejor demostración que la de este amigo, como una chica que debería de haber estado en “La Academia” de tan bella voz que tiene (tengo la grabación para probarlo), ni siquiera pasó a la final, pero de nada sirve quejarse. Mientras los concursos de karaoke se decidan por aclamación seguirá ocurriendo esto.

Con respecto a la ganadora, puedo decir que fue justo, tenía una voz muy bien domesticada y una coreografía digna de una artista profesional. Enhorabuena.

Cosplay: Más o menos se puede ver quien cantó mejor que quien en el karaoke, pero los concursos de cosplay no son propiamente concursos de disfraces, sino de carisma. Pero en Tampico más que votar por el carisma se vota por la diversión, así que los ganadores son los suelen ser aquéllos que, digamos, “hicieron el ambiente”.

La ganadora de la categoría femenil fue una Sailor Júpiter muy sabrosa, pese a que hubo disfraces mucho mejores (una May de Guilty Gear a escala 1:1, una honorable Arashi de X/ 1999 extraordinaria), pero al menos en Tampico cuerpo mata trapo, de modo que la ganadora fue Sailor Júpiter.

En la categoría varonil fue todavía más notorio esto: no hubo una sola caracterización que fuera realmente buena y el público decidió bendecir con la victoria (nótese la frasecita mamila) a un chamaco que llevó puesta una botarga de Spindel, de Card Captor Sakura.

¿Pero cuál fue realmente el mérito que tenía dicha botarga para ganar? Ninguno, más que el hecho de que todos los demás participantes (y dos que tres miembros del respetable público) tuvieron a bien hacerle bolita en más de una ocasión.

Y ahí estaba, viendo como una de las presentadoras declaraba triunfador a la botarga que estaba en el suelo en calidad de alfombra, preguntándome cosas muy profundas; y es que yo he tenido mis problemillas en el DF por la manera ciniquilla de comportarme, que son muchos si los comparamos con todos los tuve en Tampico, Madero, Altamira y pueblos circunvecinos durante casi 15 años de estar viviendo por allá. ¿Soy acaso un producto de mi entorno?, ¿Tuvo que ver en ello la educación familiar?, ¿Es el agua que bebemos en el sur de Tamaulipas quien tiene la culpa? Eso como mi cuñado pide su cerveza: al tiempo.

Conferencias: Hubo un par, de Estudio KA-BOOM y del señor Burns. Los del KA-BOOM no dijeron realmente algo novedoso comparado con lo que suelen decir en las convenciones del DF (“Tenemos un pique amistoso con los del Taller del Perro…”) y ofrecieron regalos a quienes respondieran sus trivias; el señor Burns por su parte decidió su improvisar su conferencia (cosa que según dice nunca suele hacer), declaró cosas como que el señor Burns no le ha dado nada a él y sí él al señor Burns, cosa que hasta en las entrevistas de TV suele declarar, mencionó que no recibe ni $200.00 por episodio de los Simpson e hizo sus propias trivias, dando lugar a una cosa chistosa: le preguntó a un niño en que canal sale “Historias de la risa real”, programa en el que él es el presentador en off, el escuincle respondió que en el 2. Y es que el canal repetidor de la señal de Azteca 7 es en la zona el canal 2. Chido…

Recapitulando:

Esta edición de la Expocomics estuvo mejor que nunca, y lo mejor es que parece que puede seguir creciendo durante una rato más, no se ve aún el tope. Sigue teniendo leves fallas de logística y organización (esta vez no contamos con un programa de eventos, el auditorio municipal de Tampico me sigue pareciendo un lugar ruinoso para hacer el evento, etc), hace también que hayan más invitados, ojalá pronto sea invitado uno de nivel internacional; pero la idea de que los clubes colaboren y tengan poder de decisión sobre los cómos y los por qués me parece excelente; igual que sólo haya un escenario, cosa que evita que el evento se convierta en un esquizofrénico circo de tres pistas, y que los concursos sean el punto culminante de la convención.

Piratería hubo, es cierto, y hubo poca, mala y cara. Eso fue malo para los chiquillos que querían su dotación de anime barato, o irrelevante, para los que nunca compran en las convenciones.

Un párrafo aparte se merecen las presentadoras de los concursos. Ellas dos fueron de las mejores cosplayers de las primeras dos ediciones, y en el 2003 saltaron al siguiente nivel convirtiéndose en las presentadoras, y entre concurso y concurso amenizaban con unos karaokes de canciones en inglés y/o de anime. El que las chicas sean guapas y le pongan muchas ganas a sus caracterizaciones no necesariamente las hace aptas para conducir un concurso, por más local que sea. Y eso se notó mucho. Yo que soy un locutor con cierta experiencia que se ha tenido que foguear al calor de la revolución tendría algunos titubeos a la hora de estar arriba de la tarima (sin mencionar que el público me repudiaría por mamila), y ellas tuvieron bastantes. Aunque debemos ser justos, la culpa no es de ellas, sino de quien las puso ahí. Pero el buen público conocedor fue condescendiente con ellas, carita mata rollo.

Pero el ambiente, que es lo que hace de una convención algo entretenido, lo hubo. Sin jaloneos, sin tumultos y sin filas. Mientras las Expocomics sean diseñadas para que los asistentes nos la pasemos bien estás serán durante mucho tiempo las convenciones más alivianadas del país. No estaría de más advertirles a los organizadores de la suerte que corrieron las convenciones de Guadalajara. En su momento fueron consideradas las convenciones más alivianadas y ahora simplemente forman parte de la masa de convenciones tumultuosas vende-piratería. Espero por nuestro bien que las Expocomics Tampico logren zafarse de semejante destino y construya el suyo propio alejado del de las demás.

“Happy New Year! (Que como es sabido es el lema de Sherlock Holmes: ‘El tiempo es oro’)”. Enrique Jardiel Poncela

El Viaje de Chihiro a DVD en multizona

Ya es por todos conocidos que existe en el mercado el DVD de Spirit Away (aka El viaje de Chihiro) para región 1. Bueno, pues una conocida empresa acaba de anunciar su próxima salida y precio en nuestra contaminada y gris ciudad de México en el DF.

Como de costumbre, de vago, navegando por el Inet, y buscando DVDs que no viene caso el mencionar aqui; caí en la página del MixUp (GOOOOL!!- aclaro no me pagan nada), donde establecian que el DVD Multizona del Viaje de Chihiro estará a la venta el 16 de Enero del 2004 a un precio de $266 pesos de manufactura nacional.

Para aquellos que duden de la veracidad de esto les paso al costo para que le den un vistazo a la liga de donde saque esta información:

http://www.mixup.com.mx/mixup/product.asp?sku=7501925413560&dept_id=2&subdept_id=33001

Y ya entrados en gasto pues los que esten en posibilidades puedan compra este DVD de un execelente Anime por parte de estudios Ghibli.

Por otra parte creo que vale la pena ver que características tiene este DVD, una de las cuales esperaría, aparte de que venga en lenguaje japones y los subtítulos en español, es que tambien tenga el doblaje en español.

DEMOss